Escoger colores y acertar

Una de las preguntas que más veces nos hacemos cuando queremos remodelar nuestro espacio, o empezar un nuevo proyecto, es la famosa … ¿Cómo puedo combinar los colores que me gustan y acertar?, y la siguiente… ¿De qué color debería pintar esta pared?

Si este es tu caso, que no cunda el pánico, no se nace con un sentido estético impoluto, saber elegir y mezclar colores no es tarea fácil, debemos conocer algunas reglas de diseño y al mismo tiempo ser capaces de saber cuándo romperlas.

Lo primero que debéis tener en mente es que no existen colores feos, sino colores que personalmente no nos transmiten buenas vibraciones.

Si si, lo que acabáis de leer, los colores son “EMOCIONES” y como sabéis, estas son subjetivas, lo que a unos les parece maravilloso, a otros les puede resultar inquietante.

Un color puede transmitirnos desde una paz inexplicable, hasta una alegría desmesurada, pasando por un montón de sensaciones por el medio, el truco sin duda estará en saber escoger los colores que nos hacen sentir bien.

Sentir que nos hemos equivocado en la elección del color de nuestras paredes es de lo más normal y también algo relativamente fácil de arreglar. Piensa que el color no es solo un tono en la pared, recuerda que este lo invade todo, lo tenemos presente en suelos, muebles, objetos decorativos y como no, en los textiles.

TIP: Si estás pensando en renovar tu casa o los distintos espacios con frecuencia, puedes tomar referencia de alguna tendencia actual. Si, por el contrario, buscas algo que permanezca contigo en el tiempo, quédate con un estilo más atemporal con el que te identifiques, así evitarás que te resulte anticuado rápidamente.

Os hemos preparado unos pequeños trucos con los que acertar al 100% en el color de vuestros espacios y crear combinaciones propias de un auténtico profesional.

¿Qué quieres transmitir con los colores?

Como os hemos dicho anteriormente, los colores tienen asociada una fuerte carga emocional que no podemos ignorar. Entran en juego factores culturales, el momento vital, el estado de ánimo, o incluso el momento del día, que generan efectos totalmente distintos.

TIP: Cuando veas fotos de interiores que te gusten piensa que te transmiten, fíjate en los colores que predominan y si te recuerdan a algo. Cuando tengas esa parte clara, fíjate en el patrón que siguen, en él encontrarás los colores que van contigo.

¿Sabías que hay colores que nos hacen felices?, pues sí, esto está demostrado. Según un estudio elaborado en USA, el verde es el color que nos hace sentir más felices, junto con el amarillo y el rojo, aunque este último depende de su tonalidad.

Por lo tanto, anotemos esas emociones y encontremos el patrón común. Este es un punto clave que dará coherencia a los espacios, marcando la diferencia entre un espacio bien pensado y uno dejado al azar.

¿Qué es eso de los tonos fríos o cálidos?

Fíjate en ese patrón que has encontrado en el punto anterior, ¿qué colores predominan?, los cremas, marrones, amarillos o ¿los azules, grises y verdes?

Si tu respuesta es más cercana a los primeros, entonces tu elección de color son los TONOS CÁLIDOS, si por lo contrario predominan los azules, lo que buscas es una paleta de colores con TONALIDAD FRIA.

Los colores cálidos son los que en su composición tienen una mayor cantidad de amarillo o rojo, esto es lo que hace que un espacio nos transmita esa sensación de “hogar”.

Por el contrario, los colores fríos, son los que poseen una carga mayor de azul, sin embargo, has de saber que hay colores fríos que en ocasiones resultan cálidos, es el caso por ejemplo, de los tonos púrpuras o algún verde.

Esto se produce cuando en su mezcla llevan una parte de un color cálido dando lugar a lo que denominamos subtonos.

Por ejemplo, el verde con una carga importante de azul, se convierte en un verde selva y seguirá siendo un color frio, mientras que el verde con una mayor carga de amarillo, dará lugar a un verde hierba que es un color cálido

Esto no quiere decir que para obtener un espacio acogedor tengamos que escoger tonos cálidos, como ya se ha dicho todos los factores influyen, incluso algo tan cambiante como el clima.

Si vivimos en una zona geográficamente cálida, utilizar colores que también lo sean incrementará la sensación de calor y agobio. En este caso, podemos aportar frescura al ambiente utilizando tonos fríos.

Por el contrario, si vivimos en un clima frío los colores cálidos, probablemente sean nuestro mejor aliado.

TIP: Si tenemos estaciones bien definidas, es decir, en invierno hace mucho frío y en verano mucho calor, una buena solución es apostar por cambiar los complementos. Los cojines, cuadros, cestas serán los encargados de aportar nuestro toque de color.

Recuerda, no tienes que centrarte en un solo color y repetirlo en todos lados, puedes jugar con el brillo o la intensidad de ellos. Aunque las diferencias sean sutiles, ganarás en tus composiciones que serán más naturales y ricas en contenido.

¿Cómo combinar y triunfar?

Los colores funcionan como un todo, se interrelacionan, unos transmiten a los otros, por esto debemos observar muy en detalle el entorno, antes de tomar cualquier decisión.

El gran error es no tener en cuenta todos los elementos que integran cada espacio. Estos suelen estar llenos de distintos acabados, tejidos, muebles, objetos decorativos, etc, que no tienen un mismo color ni una misma gama cromática, y esto hace que todo se complique.

Pero sin duda, este no va a ser nuestro caso, recuerda que ya tenemos nuestra paleta de color y preferencias claras, sabemos también que cada color tiene distintas tonalidades que lo complementan, así que es hora de escoger y centrar.

Nuestra recomendación es definir 4 colores: una opción para las paredes, otra para los muebles, otra para los complementos y una cuarta que deberá ser neutra. Esta última actuará como elemento de descanso visual y evitará la saturación de color en los espacios. En este aspecto nos detendremos más adelante.

TIP: Estableciendo una paleta de colores lo suficientemente amplia, haremos que nuestras composiciones resulten más atractivas. Así será más fácil adaptar cada combinación a los distintos espacios.

Llegado este punto os estaréis preguntando, ¿cómo consigo la combinación perfecta?, ¿cómo sé qué colores combinan mejor entre sí? La respuesta es: creando “EL ESQUEMA DE COLOR QUE VA CONTIGO” por lo que será importante conocer los esquemas básicos del color.

Hay personas que se definen como monocromáticas, esas que lo apuestan todo a un color y sin saberlo acaban de definir su vida como un esquema de color.

El Monocromo es el esquema de color más simple de todos y de donde nacen la mayor parte de las combinaciones posteriores, se trata de escoger un color base y jugar con aspectos como la intensidad o el brillo de este.

TIP: Si buscas un estilo decorativo basado en un único color, acuérdate de incluir neutros intensos, como puede ser el negro o el blanco. Haciendo esto, añadirás ese toque especial a la composición y evitarás que resulte aburrido o plano.

Otro esquema son las composiciones creadas por colores Análogos. ¿En qué consiste?, muy simple. Deberemos coger un círculo cromático, centrarnos en un color y escoger aquellos que estén posicionados a su lado en el círculo cromático.

Por tanto, el esquema de color de los análogos es el que combina dos o más colores cercanos al escogido. Este tipo de combinaciones destacan por la armonía que crean.

TIP: Recuerda que en este tipo de esquema no existe mucho tipo de contraste, por lo que podría pasarnos lo mismo que con las composiciones monocromáticas. Arriésgate y juega con la intensidad de los colores, conseguirás una composición muy interesante.

Si alguna vez has visto una combinación de ciertos colores y te ha parecido que estos vibran, estarás ante una mezcla de colores Complementarios.

Las composiciones de Complementarios son las que se basan en colores opuestos.

Puede que este tipo de composiciones te resulten extravagantes o excesivas, pero si le incluimos la cantidad correcta de colores neutros, conseguiremos que todo se suavice y se cumpla el dicho de que “los polos opuestos se atraen”.

Finalmente, un esquema de color que es digno de diploma. Se conoce como Tríada de colores, y sin duda representa la clara definición de armonía.

Este tipo de esquema de color se basa en la relación entre tres colores equidistantes en el círculo cromático.

Como podéis ver, existe un mundo de opciones en cuanto a combinaciones de color y ninguna es mejor que la otra, con la que te identifiques será la correcta.

TIP: No olvides que es importante tener en cuenta todos los aspectos formales y valorar aspectos como el espacio o la luz a la hora de tomar decisiones.

¿Cuántos colores son los suficientes?

Probablemente no exista la fórmula perfecta para dar respuesta a esta pregunta, pero será necesario poner un pequeño límite a nuestras posibilidades.

Como os hemos dicho anteriormente, nuestra recomendación es quedarse con 4 colores, porque las posibilidades son inmensas.

Es importante saber qué queremos sentir en nuestros espacios. Ya sabemos si preferimos los tonos fríos o nos decantamos por los cálidos, y distinguimos qué combinaciones de colores nos resultan más agradables, así que es hora de elegir.

Necesitamos asignar a cada color un papel dentro de nuestro proyecto, y aunque no hay unas proporciones exactas, lo que sí está claro es que ha de haber un color principal, un color secundario, un color de acento y un color neutro que actúe como aglutinante.

COLOR PRINCIPAL: Nuestra recomendación es que este sea un color neutro ya que ha de ser el protagonista de las superficies más amplias de las estancias: paredes, techos, suelo, alfombras …. En cualquier caso, dependerá de la estancia concreta.

Debemos tener en cuenta que si hablamos de pintar las paredes entran en juego algunos factores importantes tales como la orientación, el tamaño del espacio o el tipo de luz que tiene.

TIP: Recuerda usar las versiones claras u oscuras de ese color, la familia cromática es nuestro gran aliado a la hora de componer. Jugar con los tonos siempre será un beneficio.

COLOR SECUNDARIO: Preferiblemente este debería ser similar a nuestro color principal. Es recomendable aplicar el color secundario en elementos de gran tamaño, por ejemplo, un armario, una butaca o incluso en alguna pequeña pared. No olvides que usar los colores en sus distintos tonos será un gran beneficio.

COLOR DE ACENTO: Sin duda es el que simboliza “el poderío”, concepto muy en auge en estos tiempos. Es el color que se encarga de dar nuestro toque personal y dota de una gracia especial a la composición. Este es el color que en pequeñas dosis nos aporta contrastes increíbles. Deberemos encontrarlo en cojines, lámparas, arte…

TIP: Reservar un color intenso y oscuro como acento, si tenemos un espacio amplio y con mucha luz, será todo un acierto. ¿Qué te parecería tener una pared que destaque y se lleve toda la atención?

Es hora de poner todo lo aprendido en marcha, recuerda que no se trata de crear distintos espacios, ni de repetir lo mismo en cada uno, se trata de tener una idea o un hilo conductor que transforme tu proyecto en algo mágico.

Quien sabe, igual después de encarar este nuevo desafío acabas descubriendo que esto es en realidad tu verdadera pasión.

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