Estilo escandi, nórdico o escandinavo

En la última década, una corriente decorativa ha logrado irrumpir en el mundo de la decoración y en nuestros hogares, llenándolos de un especial y singular aire fresco y convirtiéndose en el estilo más trendy. Nos referimos al estilo conocido como Escandi, Nórdico o Escandinavo. Se trata de un movimiento que surgió a principios del siglo XX en los países nórdicos y que durante la década de los años 50 se dio a conocer en todo el mundo.

A pesar de tratarse de un estilo decorativo fuertemente influenciado por el clima y la ubicación geográfica, ha sido capaz de convertirse en el favorito de muchos, profesionales y particulares, siendo una tendencia con clara vocación a perpetuar.

Una de las cosas que sin duda hace único al estilo nórdico, quizás sea el hecho de que se puede interpretar de muchas maneras diferentes desde un estilo minimalista a un estilo boho o ecléctico.

El estilo escandinavo nos deleita con sus tonalidades serenas, su aspecto pulcro, la simplicidad, la función, la conexión con el exterior y con su gran atractivo, que le ha permitido llegar a ser conocido en todo el mundo. A pesar de ser simple y funcional, logra ofrecer grandes soluciones para un estilo de vida sencillo que no deja de lado sus raíces.

Estas razones son las que hacen que el estilo escandi sea ideal para aquellos que adoran la sencillez en la decoración, el blanco y lo claro.

¿Sabías que este estilo tan funcional basa su diseño en una mezcla de artesanía con los procesos industriales y que muchos diseños de su época dorada todavía se utilizan? Pues, aunque parezca increíble, esto es totalmente cierto. De hecho, muchas de las sillas que actualmente están de moda provienen de los primeros diseños de estilo nórdico.

TIP: El estilo nórdico aprovecha los recursos naturales que le rodean, desde la luz hasta la madera, para ofrecer resultados que enamoran.

En este nuevo post os desvelaremos las 6 claves con las que conseguir un look escandi de auténtica revista de decoración y lleno de vida.

1. El bien más preciado: la luz

Teniendo en cuenta que existen estadísticas que afirman que los daneses son los mayores consumidores de velas de Europa, no resulta difícil pensar en la gran importancia que adquiere la luz en este tipo de decoración.

Al igual que en los muebles de diseño nórdico, la sencillez y la funcionalidad de las lámparas serán las principales características que definan la iluminación de nuestros espacios y deberán estar estratégicamente situadas. Cualquier fuente de luz, ya sea una lámpara colgante, de mesa, aplique o de pie, será esencial para aportar mayor calidez y visibilidad a ese interior escandi.

Dentro de este maravilloso mundo de la iluminación existe una marcada tendencia en el uso de lámparas de estilo industrial con acabados metálicos. Fíjate en estas opciones, el cobre y el latón serán una buena manera de añadir brillo a tus espacios.

Obviamente no podemos dejar de lado la iluminación natural, ventanas, claraboyas, ventanales, etc. siguen siendo nuestro mayor tesoro. Déjalas al descubierto, olvídate de aparatosas cortinas y disfruta de una luz sin matices.

2. Todo al blanco

Los interiores nórdicos, como ya hemos comentado, persiguen llenar de luminosidad sus espacios, por eso nada mejor que pintar las paredes de blanco. Con ello conseguirás reflejar cada rayo de sol e iluminar hasta el rincón más oscuro.

El blanco es un color que, aparte de aportar brillo, nos deja el beneficio de la amplitud, por lo que es un recurso ideal para agrandar esos espacios que nos resultan algo pequeños.

Por otra parte, el contar con el color blanco como base de estos interiores nos deja miles de posibilidades, ya que es uno de los colores más fáciles de combinar, descúbrelo aquí.

Lo indicado no implica que estos interiores tengan que ser todos blancos. Es frecuente acompañar estas composiciones con tonos de acento beige o grises, aunque cada vez es más común encontrarse con el negro como color de acento. Atrévete y estarás aportando un toque único a esos espacios.

Recuerda: Pintar todo de blanco es el alma que da vida a los espacios escandi, este es sin duda su estandarte más reconocible. Haciéndolo habrás cumplido con la principal clave.

3. Muebles que sumen

El mobiliario que viste y da forma a los espacios escandinavos reúne unas características muy marcadas. Hablamos de una presencia de muebles en su justa medida. Líneas rectas y acabados ligeros, buscando en todo momento que el mobiliario no ocupe demasiado espacio.

Se trata de un estilo ante todo minimalista y funcional, donde la practicidad es norma, por lo que buscar muebles que cumplan una doble función será todo un acierto.

Sin embargo, en los interiorismos nórdicos no todo es simplicidad y función. Muchos de los diseños de mobiliario más emblemáticos de la historia forman parte de la época dorada del diseño escandinavo, por lo que no es de extrañar encontrar piezas icónicas de antaño presentes en los interiorismos más actuales.

Las fantásticas sillas Egg, Eames, Panthon, Wishbone o la mesa Tulip son algunos de esos iconos que nos deja la historia. Te sorprenderás al conocer cuántos de esos muebles de antes son tendencia hoy en día. Si quieres conocerlos aquí te dejamos un post que habla de ello.

Repetiremos nuevamente que el estilo nórdico no deja de sorprender. Al ser tan versátil, acepta combinaciones con otros estilos como el minimalista, boho o incluso el industrial. Tampoco resultará extraño que aparezcan mezclas de muebles antiguos y nuevos, dotando a esos interiores de una sensación especialmente acogedora.

4. La naturaleza manda

El amor por la naturaleza que sienten los escandinavos se ve reflejado en sus interiores a través de los materiales empleados, siendo la madera la clara protagonista. Se trata de maderas sin tratar, claras y en tonos sepia, que ayudan a crear ambientes luminosos. Hablamos del abedul, el pino, el haya… Pero no solo esta forma parte de los interiores escandis. La piedra natural también tiene su lugar, así como otros materiales como el cuero, el lino, el algodón o la lana.

Anímate e introduce estas maderas y materiales en tu espacio. No se trata de simple gusto, sino de una declaración de aprecio por la naturaleza, y aunque a priori pueda parecer contradictorio, el respeto al medioambiente es un enfoque presente en este tipo de decoración.

TIP: Introduce pequeños accesorios de latón, cobre y mármol. Además de ser tendencia, aportarán un gran interés visual a tus espacios. Atrévete, por ejemplo, con una lámpara de pie diferente.

En este contexto, las fibras naturales no podían faltar. Los muebles de ratán y los muebles de mimbre han irrumpido en este estilo y en nuestras vidas con mucha fuerza, lo cual resulta lógico, puesto que, además de tratarse de materiales eco-friendlys, aportan calidez y combinan con todo. Fíjate aquí y descubre la variedad de fibras que puedes incorporar.

Si tuviésemos que decir cuál es el elemento de fibra natural que forma parte inseparable de los interiores escandinavos, después de las increíbles alfombras Beni Ouarin, sin duda diríamos las lámparas colgantes de mimbre. No solo aparecen en salones, habitaciones o cocina, también las podemos encontrar en los baños.

Cestas, baúles, o incluso sillas colgantes, son también muy utilizados en los interiores escandi. ¡Realmente tienen mucho rollo!

5. Texturas y textiles acogedores

Existe un término muy relacionado y usado a la hora de hablar de interiorismo nórdico, se trata del conocido fenómeno “hygge”, manera de referirse a un momento o sentimiento de comodidad.  Este bien tan preciado y perseguido se ve reflejado siempre en este tipo de interiores y en la elección de los materiales que componen cada espacio.

Hablar de interiores escandi es hablar de pieles, cueros lisos, fibras naturales, lana, lino y mucha artesanía. Todos estos elementos, además de jugar un papel fundamental aportando calidez y comodidad, son los encargados de crear capas que aportan un fuerte interés visual.

TIP: Siempre que sea posible, agrega elementos en capas. Mantas, cojines y alfombras con diferentes texturas en las épocas frías y materiales más livianos como el lino o el algodón para el verano.

Fíjate en lo impactante y acogedor que resulta este espacio. La mezcla de texturas que nos aportan los cojines, las mantas y las alfombras son de lo más top.

6. Patrones y estampados vibrantes

Cuando hablamos de patrones y estampados en interiores nórdicos nos encontraremos con una línea más tradicional y otra más moderna. La tradicional se enfoca en las ilustraciones típicamente botánicas y la más moderna busca patrones simples pero llamativos.

Esto no quiere decir que una botánica tenga que resultar clásica, solo tendrás que saber escoger esos estampados botánicos más atrevidos. Al fin y al cabo, tanto patrones como motivos florales pueden ser muy audaces.

Recuerda: Los patrones o estampados no son solo cosa de las telas, aplícalos en suelos o paneles y conseguirás un toque muy especial.

Los azulejos hexagonales, por ejemplo, rompen con el estilo tradicional. Fíjate en este suelo que combina madera y azulejo, ¿a que es una opción distinta, pero súper acogedora? Se pueden introducir patrones de mil maneras y estas opciones lo demuestran.

En conclusión, los espacios nórdicos han logrado situarse en lo más alto de la actualidad gracias a los tres adjetivos principales que lo definen: luminosos, sencillos y acogedores. Ahora ya tienes las claves para conseguir ese efecto en tu espacio.

Esperamos que después de este post te hayamos inspirado y te animes a embarcarte en nuevos proyectos. Asegúrate de seguir los consejos y lograrás así sacar el mayor partido a tu interiorismo, y no te olvides, inúndalo de un aire de comodidad y elegancia.

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