Sofá Togo: un clásico que retorna

En el mundo de la decoración nos encontramos con muebles que se han hecho tan populares que incluso tienen nombre propio. Un ejemplo claro es el mítico Chester, pero en esta ocasión nos vamos a centrar en el sofá Togo, un clásico que vuelve totalmente renovado.

Fue todo un icono de la decoración en los años 70, y ahora está de plena actualidad porque encaja a la perfección en entornos de diferentes estilos.

La historia del sofá Togo

Algunos muebles de diseño han conseguido hacer historia y ser reconocidos y apreciados por los amantes del diseño de interiores muchas décadas después de su creación, y eso es precisamente lo que ocurre con el sofá Togo.

Este mueble icónico fue diseñado por el francés Michel Ducaroy en 1973, y formaba parte de una colección de muebles de la marca Ligne Roset.

La intención de su creador era dar vida a un sofá cómodo que se adaptara bien a la forma del cuerpo humano. El resultado fue un diseño de formas suaves y redondeadas que nos recuerda en cierta medida a un bote de pasta de dientes doblado sobre sí mismo. De hecho, así lo definió su diseñador.

Estas curiosas líneas consiguen que el sofá ofrezca un buen soporte para todo el cuerpo, especialmente para la zona lumbar. Lo que hace de él un mueble extraordinariamente cómodo.

El Togo fue uno de los grandes éxitos de la carrera de Michel Ducaroy, pero no el único. Antes de crear su icónico sofá, el francés ya había despuntado en el campo del diseño de mobiliario.

Estudió en l’Ecole Nationale des Beaux Arts y trabajó en la empresa familiar hasta 1952, año en que la marca Ligne Roset le ofreció un puesto como diseñador. Antes de llegar al Togo, realizó otras creaciones significativas como la butaca Safy, la silla Adria y el sofá Kashina.

sofá togo en salón industrial

Un sofá que marcó un antes y un después

La importancia del Togo radica en que fue capaz de marcar un antes y un después en el mundo del diseño de sofás. Es un mueble fabricado a partir de una sola pieza, sin elementos movibles y con las costuras bien marcadas. De hecho, su estética no es del gusto de todo el mundo, porque puede resultar algo tosca y, por ello, recibió algunas críticas en el momento de su lanzamiento.

Sin embargo, frente a quienes criticaban la obra de Ducaroy, hubo otros que supieron apreciar un diseño que era innovador y, además, resultaba muy cómodo.

El relleno del sofá se elaboró a base de espuma de poliuretano, que era un material que estaba en auge a principios de los años 70. El modelo original contaba con un relleno de ocho capas elaborado a base de espuma de diferentes densidades. Esto lo hizo especialmente resistente frente al desgaste.

Además, el Togo no tiene ni patas ni reposabrazos, lo cual fue una novedad en su momento.

Todo aquello que lo hacía diferente y había sido criticado por algunos expertos en diseño, acabó por enamorar al público. El sofá Togo se convirtió en un gran éxito y estuvo de moda durante mucho tiempo.

sofá togo

El Togo vuelve con fuerza

En las últimas décadas, este modelo de sofá ha pasado más o menos desapercibido por la presencia en el mercado de otros modelos de corte más moderno.

Hasta hace relativamente poco, solo podíamos ver versiones de este sofá en las casas de los amantes de lo kitsch, pero eso está cambiando. El modelo Togo está volviendo a recuperar popularidad. En los últimos años, se ha ido convirtiendo en protagonista de las revistas de decoración, y más de una celebrity lo tiene en su casa.

Este sofá está viviendo un auténtico renacer, y no es fruto de la casualidad: se trata de un mueble muy versátil que encaja bien tanto en un pequeño apartamento como en un salón de grandes dimensiones.

Además, es totalmente personalizable. Sin llegar a perder nunca la estética que lo hizo tan famoso, es posible encontrar versiones en diferentes colores, tamaños y formas. De hecho, hasta es posible encontrar la versión que funciona a modo de otomana.

sofá Togo

Es un mueble que se adapta a las necesidades de cada persona. Puede usarse de modo individual, pero también se pueden juntar varias unidades y crear un gran sofá de dos, tres, cuatro o las plazas que hagan falta. Gracias a los modelos tipo rinconera, se ajusta a cualquier tipo de espacio.

A nivel estético, este sofá genera un impacto rompedor porque transmite elegancia y un cierto toque de informalidad. Esto le permite encajar a la perfección dentro del movimiento conocido como “lujo silencioso”.

La popularidad del sofá Togo ha crecido tanto en los últimos años, que los modelos vintage se han vuelto muy difíciles de adquirir. En cuanto llega uno a una tienda especializada en mobiliario de este tipo, apenas está unas horas a la venta antes de encontrar un nuevo propietario.

Pero esto no quiere decir que no se pueda disfrutar de este modelo, puesto que ya hay muchas marcas de muebles que están poniendo a la venta versiones inspiradas en el clásico Togo.

De cara al futuro, estamos seguros de que lo vamos a ver mucho porque se trata de una pieza de mobiliario icónica que ha demostrado que puede aguantar muy bien el paso del tiempo y que es muy apreciada por los amantes del diseño de interiores. Y lo que es todavía más importante cuando hablamos de un sofá: es excepcionalmente cómodo.

Puede convertirse en el protagonista indiscutible del hall de un hotel, pero también en el centro de reunión de toda la familia en el salón de casa. En su versión individual, es el mueble perfecto para crear un agradable rincón de lectura.

Y lo mejor es que su diseño casa a la perfección con todo tipo de estilos decorativos. Queda bien en interiores de estilo minimalista, industrial e incluso rústico. Solo hay que encontrar el color más adecuado y combinarlo bien con el resto de piezas.

sofá togo

El sofá Togo es una pieza imprescindible para los enamorados del interiorismo y puede dar mucho juego. ¿Te gustaría saber cómo utilizarlo para crear ambientes únicos? Solicita ya información sobre nuestros cursos de diseño de interiores y podrás comenzar tu carrera en un campo que te apasiona.